miércoles, 13 de agosto de 2008

Humanidad.



¿Porque cuando nos sentimos grandes y fuertes, resulta que siempre hay alguien que te hace sentir indiferente y devil?Felizmente bailaba aquel anhelado vals de amelie, que me recordaba las tardes vivas de otroño.Pintandome la cara de color blanco, sali a las calles vestido en blanco y negro a dar alegria a la gente.Sonsisas daba, entregaba alegria y simpatia, resibia un abrazo y un aplauzo.Seguia bailando, esa alegria me inllectaba fuerzas para seguir regalando felicidad.Aquel vals de amelie que tanto soñaba bailar por las calles, vestido de blanco y negro, sin hablar ninguna palabra.Y solo expresar atraves de movimientos y expesiones de felicidad.
En una esquina, seguia regalando alegria, cuando solo no me la quisieron recibir.¿Abre echo algo mal? Un rostro frio y golpiante, me hizo sentirme sin fuerzas para seguir danzando.Anochesia en las calles del gran Santiago de 1981.El vals se acababa, y mis pies estaban cansados y destrozados. Ignorancia y perdicion. Dolor y angustia.Esa felicidad que entragaba, y recibia una sonrisa, hoy recibia un desprecio.Que siga el arte de la calle.Ese arte que me lleba a la felicidad de danzar un Vals de amelie, vestido de blanco y negro.